Explotación ganadera

La explotación extensiva se caracteriza por utilizar razas rústicas y autóctonas, con un índice reproductivo más bajo que la explotación intensiva. Los sistemas extensivos, tradicionales o convencionales de producción animal, tienen como objetivo la utilización del territorio de una manera perdurable. O sea, están sometidos a los ciclos naturales y mantienen siempre una relación amplia con la producción vegetal del ecosistema de que forman parte.

Dentro de la ganadería extensiva podríamos incluir a la ganadería sostenible que mantiene un nivel de producción sin perjudicar al medio ambiente o al ecosistema. La ganadería sostenible se incluye dentro del concepto de desarrollo sostenible.

La producción porcina se desarrolla en 4 fases, denominadas de cría, recría, premontanera y montanera o cebo.

La cría se refiere al período de lactancia, que se extiende por un período de 56 días. La recría es el período comprendido entre la cría y la premontanera. Suele iniciarse en el mes de enero si la paridera es en octubre. Los cerdos son mantenidos en cercados para aprovechar la hierba escasa del invierno y suplementados con pienso equilibrado. Al comienzo del mes de marzo los cerdos de recría tienen a su disposición los restos de bellota de la montanera anterior y los pastos primaverales. La premontanera comienza en el mes de julio y se aprovechan los rastrojos de cereales hasta inicio de la montanera, en el mes de noviembre, cuando se aprovecha por parte del ganado porcino las bellotas de las especies forestales de la dehesa.

Producción bovina Retinta

La raza Retinta se dedica especialmente a la producción cárnica. Se caracteriza, además, por una elevada rusticidad y un marcado carácter maternal. Ello le permite aprovechar un medio difícil, con grandes épocas de sequía y periodos de carestía. Las vacas retintas se alimentan durante todo el año de los recursos forrajeros que ofrece la dehesa.

Los bovinos, y en particular las Retintas, son esenciales en las dehesas. Con su pastoreo controlan y modifican el crecimiento del matorral leñoso y el desarrollo de los pastos más altos. El pastoreo es tan importante para el mantenimiento de este ecosistema que su supresión provoca una disminución inmediata de la biodiversidad.

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